Uno de los mayores enemigos del espíritu de conquista es el temor. Dios prometió darle a Israel toda la tierra de Canaán por herencia. Ellos, sin embargo, a causa del temor dejaron pasar la oportunidad (Números 14:2·3).

El temor es la antesala a la frustración. Quienes lo han experimentado han visto cómo sus sueños se derrumban y no reciben su galardón. Por el contrario, se convierten, tristemente, en campeones del temor. El temor implica visualizar pero de manera incorrecta. Es poner la mirada en los aspectos negativos y no en lo positivo.

Alguien dijo: “Si el hombre cree que podrá; ¡Si podrá! Si cree que no podrá; ¡No podrá! En uno o en otro caso, ambos tienen la razón. Eso depende de aquello en lo que crean”. En una oportunidad un hombre negativo va con su amigo a un rancho con una vista de un llano precioso. Su amigo se acerca a una de las grandes ventanas del rancho y le pregunta: “¿Te gusta el paisaje?”, el dueño le responde: “Pues lo único que veo es pasto y llanura”. Entonces su amigo le sugiere que consiga un rancho con una vista diferente. Al poco tiempo el hombre vende su rancho y compra otro. Su amigo vuelve a visitarlo, se acerca a un gran ventanal y le pregunta: “¿Te gusta el paisaje?”, a lo que él responde: “¡Como me va a gustar si lo único que veo son montañas!”. Hay gente especialista en ver lo negativo, hablar lo negativo y terminan con un profundo sentimiento de frustración.

El temor es un freno que le impide a una persona emprender nuevos desafíos. Es como un gas paralizante que entumece la fe y lo pone en un pensamiento lógico. La fe es osadía, pero para eso se necesita romper con todos los moldes. Temor puede ser sinónimo de cobardía. Hoy en día los seres humanos padecen de muchas fobias: Temor al emprendimiento, a los cambios y enfermarse, entre otros, son algunas de las tantas fobias del hombre contemporáneo. Para desarrollar una naturaleza de fe debemos beber de la fuente correcta que es Dios; la Biblia dice que Él es el autor y consumador de la fe. Por eso es aconsejable una vida de oración.

Una vida de meditación en la palabra y una vida de acción basada en la obediencia que viene de la instrucción divina. La fe es una naturaleza, pero el temor también lo es. La fe es la naturaleza de Dios y el temor es la naturaleza de satanás. Como creyentes debemos tomar la decisión de cultivar la naturaleza del Señor en nosotros. «En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor» 1 Juan 4:18

declaracion26m

verso26m

26 MARZO · FE QUE VENCE EL TEMOR

|

603 comentarios