Abraham, a quien Dios le había prometido un hijo, se aferró de tal manera a la promesa que una noche comenzó a mirar las estrellas e imaginar que su descendencia sería incontable, como ellas. Este ejercicio alimentó su fe hasta llegar al cumplimiento de lo que Dios le había prometido. Cuando las imágenes se grabaron en su mente, sus labios empezaron a confesar las convicciones de su corazón. Los científicos han podido comprobar que lo que una persona logra percibir en su mente, el sistema nervioso lo recibe como si ya hubiese ocurrido, es decir, lo capta como una realidad.

Los sueños de Dios, por lo general, vienen en momentos en que las circunstancias parecen adversas. Cuando Abraham aún no tenía hijo, Él le dijo: “Cuenta las estrellas del cielo, si puedes hacerlo, porque así será tu descendencia, tan numerosa que no se podrá contar” (Génesis 15:5). Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia y Él cumplió lo que le había prometido.

Dios creó al ser humano con la capacidad de soñar; Él anhelaba extender Su carácter a través del hombre. Su deseo es que desarrolle al máximo su potencial espiritual y la mejor manera de lograrlo es recibiendo los sueños de Dios en su corazón, esforzándose hasta verlos hechos una realidad en su vida.

Pero debemos saber que todo sueño que proviene del Espíritu siempre nos motiva a proteger nuestras vidas, cuidar nuestra familia y engrandecer la obra de Dios. La única manera de llegar a tener los sueños de Dios, es que el Espíritu traiga Su revelación a nuestra vida; esto es algo que solamente ocurre cuando nuestro espíritu está conectado y unido al Espíritu de Dios. No es fuerza humana, no es poder humano, es la unidad de nuestro espíritu con la presencia divina.

declaracion26junio

verso26junio

oremos16junio

26 JUNIO · VENCIENDO OBSTÁCULOS Y ALCANZANDO SUEÑOS

|

120 comentarios