26 DE MARZO · COMO LA LLUVIA

El pastor Jorge López compartió una de las experiencias que le fortalecieron en la fe: Una experiencia que me impresionó desde que tengo memoria, fue cuando iba al dormitorio de mi abuela, pues allí con ella había un nieto que nació paralítico, epiléptico y mudo. Ella lo cuidó por más de 30 años, lo bañaba, lo alimentaba, lo cambiaba, lo cargaba y lo sacaba al sol. Jamás la oí quejarse de sus desgracias, protestar contra Dios; todo lo contrario, oraba por los enfermos y se sanaban, hablaba del Evangelio y la gente se convertía. Un día vi agonizar a Hugo, mi primo, yo tenía unos 10 u 11 años y fue terrible verlo morir de un ataque epiléptico tras otro. Cuando finalmente falleció en horas de la madrugada, mi abuela se tiró al suelo, se arrodilló y puso sus brazos en alto, y dijo: “Señor, gracias por haberme permitido cuidar de Hugo. Ahora sí, Señor, estoy lista para que me lleves a Tu presencia”.

Eso para mí es perseverar en la fe, eso para mí es una demostración grande del verdadero amor, el amor que se niega a sí mismo, que toma su cruz, que se sacrifica para dar a otros vida y servicio. El día en que Hugo murió, ya tenía más de 30 años, terminaron la enfermedad y el dolor y también mi abuela culmino su misión.

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