26 DE DICIEMBRE · TOMANDO LO QUE NOS PERTENECE

Un educador decidió experimentar cuáles serían los resultados si el maestro creía en los alumnos. ¡Conseguirían mejores calificaciones aquellos alumnos cuyos maestros creían en ellos? El experimento se montó de la siguiente manera: El educador dijo a un grupo de maestros que todos tendrían nuevos estudiantes ese año. A unos maestros se les dijo que ellos tendrían sólo los mejores estudiantes, aquellos que aprendían con facilidad y sacaban buenas calificaciones.

A otros maestros les dijeron que, lamentablemente, recibirán malos estudiantes, aquellos que les costaba aprender y que probablemente no lo harían muy bien. Lo que los maestros no sabían es que los estudiantes fueron enviados a las clases sin elegirlos y sin distinción de ninguna clase. Buenos y malos estudiantes fueron a parar a cada clase. ¿Qué ocurrió? El poder de la creencia de los maestros acerca de lo que les habían dicho al respecto a los estudiantes fue tan fuerte que en cada caso en que a los maestros les habían dicho que tenían malos estudiante, eso fue lo que resultó y progresaron poco.

Y los maestros a quienes se les había dicho que tenían los mejores estudiantes, encontraron que ciertamente los tenían y aprendieron muy bien. ¡Qué gran lección acerca de creer! Demuestra que cuando alguien cree algo, y lo cree con todo su corazón, va a trabajar con ganas para conseguirlo. Va a poner en marcha su cuerpo, mente y espíritu para lograr aquello que cree. Y, por supuesto, también resulta verdad en el sentido que cree. Y si usted cree que no puede lograr algo, entonces no lo alcanzará nunca. ¡Es tiempo de creer que Dios lo llamó a conquistar! ¡Es tiempo de creer que Su unción está sobre su vida para rescatar a todo aquel que está cautivo!

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