LA OPERACIÓN JAQUE

Así se llamó una de las operaciones militares más exitosas del ejército colombiano contra la guerrilla de las FARC. El objetivo de esta operación era liberar a soldados y políticos secuestrados por años por este grupo subversivo, entre ellos a una mujer muy conocida llamada Ingrid Betancourt. El plan fue engañar a un comando guerrillero haciéndoles creer que había una orden superior de trasladar a los secuestrados a otra zona de la geografía colombiana. Para esto el ejército infiltró dentro del grupo guerrillero agentes secretos, quienes facilitaron desde adentro este engaño. Con llamadas telefónicas simuladas suplantaban a los cabecillas, y los guerrilleros terminaron por creer que era verdad. El día de la operación se desplegaron helicópteros y oficiales de inteligencia disfrazados de periodistas llegaron al punto acordado para el traslado.

Al abordar los helicópteros que supuestamente trasladarían las víctimas, algunos de los guerrilleros también abordaron la nave para asegurarse que todo se cumpliera según lo ordenado. Cuando los helicópteros despegaron los secuestradores fueron sometidos hábilmente por el personal de inteligencia abordo, quienes supuestamente actuaban como miembros de organizaciones internacionales. Los secuestrados fueron liberados y todo salió según lo planeado. Fueron horas de entrenamiento militar, simulacros e intensas jornadas de preparación. Sin embargo, todos debían actuar bajo la estricta instrucción del mando superior.

Nuestras batallas deben ser guiadas por Dios: Los madianitas asediaban Israel. Con frecuencia robaban sus cosechas y ganados. Israel no podía disfrutar del fruto de su trabajo y en una constante pobreza generada por aquella intimidación. Fue así como el Señor conformó un ejército de 300 guerreros dispuestos a enfrentar a su adversario. Lo primero que vino fue la promesa de parte de Dios. Estos guerreros debían moverse a la orden de Gedeón y Gedeón a la orden de Dios, esto requería de una armonía total y de que todos hablaran el mismo lenguaje.

Lo siguiente que debía vencer Gedeón, y su ejército, era el temor. Por eso el señor le dice: “No tengas temor, no morirás”. Jueces 6:23

Lo tercero fue paciencia. Ellos esperaron el tiempo de Dios, actuaron y obtuvieron la victoria. Esperaron la media noche, el cambio de guardia, sonaron las trompetas, quebraron las vasijas y dijeron: “Por la espada de Jehová y de Gedeón”. El Espíritu Santo uso estaproclamación para desbaratar el ejército enemigo, de esta manera se mataron entre ellos. Así Gedeón y su equipo de guerra salieron victoriosos.

Dios lo había planeado, y el mismo Señor les dio el poder y la estrategia para lograrlo.

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24 MARZO · RECIBA LA INSTRUCCIÓN DIVINA

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