Si por un momento usted pudiera sumar el valor de las propiedades de su Padre Celestial, ¿cuál estima que sería el monto? ¿En cuánto cotizaría la arena de las playas, la nieve o montañas? Dios es dueño de toda la creación, posee todo cuanto existe. Usted es Su heredero y también es coheredero con Cristo de todas Sus riquezas. Dios lo hizo partícipe de la herencia de Jesús, es decir, usted tiene el derecho legal de obtener las mismas riquezas que Él posee. “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17).

Dios ha preparado innumerables bendiciones espirituales y materiales para su vida; si todavía no las ha obtenido es porque le falta el elemento esencial, es decir, la fe. Él tiene para darle más de lo que usted pueda pedir. Mientras usted piensa en aquellas cosas que son pequeñas, Dios quiere darle grandes cosas. Él mismo dijo: “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra” (Salmo 2:8).

El Apóstol Santiago dijo: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). El Apóstol Juan dijo: “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:21-22).

Dios quiere darle bendiciones sobreabundantes en su vida, su casa, su familia, su trabajo, su iglesia y su nación. San Pablo dijo: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32). Dios Padre no retuvo a Su Hijo amado, sino que lo ofrendó por nuestro rescate, ya que el precio de la salvación era muy alto. ¿Acaso el Hijo de Dios no vale más que una casa, un auto, o la anhelada provisión económica?

Para Dios, usted no es un ciudadano de segunda categoría; por el contrario, a causa de su fe en Jesús, Dios lo ha elevado a la misma dignidad de Su Hijo. Usted no sólo es partícipe de los privilegios de Jesús, sino que también puede disfrutar de su herencia en Él. A cada momento, usted cuenta con el mejor guía, el Espíritu Santo, quien le revelará al Padre y al Hijo, llevándolo por la senda en la cual debe andar. La Palabra de Dios es la única que puede producir fe en nosotros; debemos entender que sólo mediante la fe podemos relacionarnos con Dios. Al entrar en contacto con Su Palabra a través de la fe, el maravilloso mundo de Dios empieza a abrirse ante nosotros y podemos ver con los ojos espirituales todo aquello que Dios reservó para cada uno de los que le aman.

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24 JUNIO · DIOS TIENE LO MEJOR PARA MÍ

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