Cuando los tiburones bebés son colocados en un acuario, se limita su desarrollo a tal punto que llegan a la vejez midiendo unos pocos centímetros. Pero si a esos tiburones los sacan al océano, en muy poco tiempo recuperan el tamaño normal. Lo mismo sucede con la persona que nace al espíritu. Quizá ha recibido muchos golpes en la vida, tal vez lo han limitado en su esfera de acción y no alcanza a comprender el Reino de Dios, pero nace al espíritu y en poco tiempo empieza a crecer y desarrollarse. Todo porque nació del Espíritu Santo en poder y en fe.

Usted necesita nacer de Dios. El escritor de la carta de Hebreos afirma que los hombres de la antigüedad “… por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros” (Hebreos 11:33·34).

Dios los ayudó. ¿Cómo se explica que Moisés enfrentara al hombre más poderoso de la tierra (Faraón) y lo venciera sin un arma? Lo hizo solo con la autoridad de la Palabra y todo el ejército enemigo pereció por la autoridad de Moisés.

No permita que los problemas le aplasten, que las dificultades le hagan creer que no vale; tome nuevo aliento, saque fuerza de la debilidad, levántese como un conquistador. El sueño de Dios es hacer de usted un guerrero y un conquistador, pero debe creerle en su corazón.

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23 MAYO · UNA MENTE CONQUISTADORA

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