23 DE ABRIL · TENIENDO UN CORAZÓN AGRADECIDO

Algo que siempre he admirado de mi esposo, es que él ha sido un guerrero espiritual. A los dos años de su conversión, se encontró con una de las experiencias que marcó su vida. Una noche, cuando regresaba a su casa, en compañía de uno de sus amigos de ministerio; mientras caminaban por una calle larga y solitaria, cuando iban a adelantar a un hombre que caminaba lentamente por ese mismo lugar, algo fuera de lo común empezó a suceder. El amigo de mi esposo, sintió que sus pensamientos se bloquearon, su lengua se inflamó sin que pudiera pronunciar palabra, y era como si una fuerza demoniaca tratara de controlarlo.

Mi esposo, al percibir la situación, pidió que el Señor lo protegiera con Su sangre, e inmediatamente, sintió como una cabina espiritual que venía y lo protegía. Luego se ubicó cerca de este extraño hombre, quien siempre mantenía su rostro inclinado, pero cuando levantaba la mirada y la fijaba en los ojos de mi esposo, él sentía que perdía las fuerzas, pero clamaba a Dios y él se las renovaba. Después de una cuadra las luces de una casa se iluminarón y era el lugar donde este hombre vivía.

Aquella experiencia le ayudó a entender a mi esposo la realidad del mundo espiritual. Pero gracias a Dios que el Señor Jesús nos dio autoridad sobre los espíritus inmundos para echarlos fuera en el nombre de Jesús.

Pastora Claudia de Castellanos

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