Debemos tener en cuenta algunas características de nuestro Padre Celestial. Es un Rey perfecto, y creó al ser humano para que fuera rey; sin embargo, el hombre no entendió que todo ese privilegio dependía del sometimiento que tuviese a la palabra de Dios, no obstante, en un instante dejó aflorar la codicia en su corazón. Cuando su integridad fue probada, sucumbió, por eso perdió todos los privilegios que Dios le había dado.

Siglos después Jesús, quien vino como el único redentor de la humanidad, transmitió el deseo del corazón del Padre diciendo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).

Abraham recibió una palabra similar, cuando el Señor le dijo: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”. Génesis 17:1.

El Señor le recuerda a Abraham que las cosas de Dios no se deben tomar como un juego, pues no hay nadie en todo el Universo que iguale Su poder. De igual manera, lo advierte para que no incurra en los mismo pecados que cometió Adán, al decirle: “si andas delante de mi, deberás tener como meta la perfección”. Abraham fue reconocido como el padre de la fe, gracias a su dependencia total a Dios. Este galardón también lo podremos recibir nosotros si nos rendimos totalmente a Dios y a Su palabra.

La perfección va muy unida a la excelencia, si queremos la perfección tenemos que enfocarnos en ser excelentes en todo lo que hagamos. Jesús nos dejó una gran meta, alcanzarle en todos los aspectos. Así lo afirmó en cierta ocasión diciendo: “El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”. (Lucas 6:40).

De igual manera el apóstol Juan dijo: “Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”. (1 Juan 2:5·6).

El apóstol Pablo dijo: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”. (Filipenses 3:12).

Si algo caracterizó al apóstol Pablo, fue que permaneció enfocado en la misión que el Señor le había asignado.

declaracion22n

verso22

temasoracion6sept

22 NOVIEMBRE · LA PERFECCIÓN, UNA META DE ORO

|

5.697 comentarios