El entusiasmo se define como el interés especial que se tiene por algo. Esto demanda mucho empeño y esfuerzo. El sustantivo entusiasmo procede del griego enthousiasmós, que significa etimológicamente algo así como “Dios dentro”.

En contexto este termino expresa que Dios se manifiesta a través de nosotros constituyéndonos en un canal de amor y poder. El entusiasmo es una actitud que nos hace reflejar alegría e ilusión por algo. Los griegos pensaban que los poetas, los artistas y los enamorados estaban poseídos por un especie de divinidad, por lo cual debían expresarles admiración y respeto.

Pero enfocándonos en la realidad, el entusiasmo tiene que ver mucho más que una emoción pasajera y se centra en la determinación del carácter a no decaer, sino por el contrario a tener un animo constante. El entusiasmo se ve reflejado en una vida llena del Espíritu Santo, así como lo expresa Pablo en su carta a los Gálatas capitulo 5:22 cuando habla de los fruto del Espíritu Santo.

Santiago 1:8 dice que el hombre de doble animo es inconstante en todos sus caminos. Muchos seres humanos son dados a perder el entusiasmo y caen en frustración y desanimo. Lo que trae el entusiasmo a nuestras vidas:

1. Perseverar a pesar de la dificultad.

2. Ser un motivador constante. Podemos animar a otros a no desmayar en su fe.

3. Es el reflejo del Espíritu Santo en mi vida. Recordemos que el fruto del Espíritu es amor, gozo y paz.

4. Pablo nunca perdió su entusiasmo. ¿Quién me separará del amor de Dios? Romanos 8:35

Pablo tuvo la suficiente claridad que su principal fuente de motivación era el privilegio de ser fuente de bendición para otros, predicando el mensaje del evangelio del Señor Jesucristo.

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22 MARZO · LA BENDICIÓN DEL ENTUSIASMO

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