22 DE JUNIO · ADORANDO A UN DIOS SANTO

Recuerdo que una vez, junto con César, estábamos pasando por un momento difícil en nuestras vidas, después de nuestro primer año de matrimonio: nuestra hija Johanna tenía veinte días de haber nacido, mi esposo se recuperaba de algunas heridas, que por poco le ocasionan la muerte, y la provisión financiera era muy escasa. Pero justo en ese instante de incertidumbre, alguien golpeó a la puerta de nuestra casa, se identificó como un misionero americano que supo del atentado que había sufrido mi esposo y quiso pasar a saludarnos. Al mismo tiempo nos dejó una buena ofrenda financiera que ninguno de los dos esperábamos.

Cuántas veces el ser humano tiende a pensar que Dios se olvidó de él, sin darse cuenta que el Señor todo lo tiene bajo control. Pablo dijo: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Dios no dijo la manera en la que supliría nuestras necesidades, pero el prometió hacer. Aunque nunca más volvimos a saber de este misionero, de algo estamos seguros, este hombre escuchó la voz de Dios y obedeció.

Mi consejo es: No se desespere por su situación, vuelva su rostro a Dios, que Él todo lo tiene bajo control.

Pastora Claudia de Castellanos

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