22 DE JULIO · ADORANDO CORRECTAMENTE A DIOS

Hay muchas formas de adorar a nuestro Dios y una de ellas es con nuestros actos, precisamente ese fue uno de los consejos que Pablo le dio a su hijo espiritual, Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina”.

Cuando el doctor Roberto G. Lee, el gran predicador de Memphis, era joven, fue a Panamá para trabajar y recaudar suficiente dinero para terminar sus estudios universitarios. Antes de salir, su madre colocó sus manos sobre los hombros de él, fijó la mirada en sus ojos y le dijo: “Roberto estarás ausente de casa mucho tiempo; pero cuando regreses, te miraré a los ojos y yo sabré si has deshonrado a tu madre o a tu Dios.” El joven se ausentó a Panamá e hizo frente a muchas tentaciones, pero permaneció limpio.

Cuando regresó a Carolina del Sur y se encontró con su madre, colocó sus manos en los hombros de ella y le dijo: “Madre, mírame a los ojos. He vivido limpia y rectamente, no bebí, no jugué, ni toque a ninguna mujer”. Su madre lo observó y quedó satisfecha.

Que Dios nos dé el privilegio de hallar gracia ante Sus ojos hasta el último día y que cuando estemos en Su presencia podamos escuchar de Sus labios diciéndonos: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23).

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