Por lo general nos esmeramos en cuidar, decorar y hermosear nuestras casas para crear un ambiente agradable donde vivir. Pero mayor cuidado debe requerir el lugar donde el Espíritu de Dios ha hecho Su propia morada. Lamentablemente, algunos han permitido que sus cuerpos sean afectados por diferentes circunstancias. Uno de los grandes enemigos de la salud es el estrés, al cual se culpa de ser el causante de un gran número de enfermedades y muertes prematuras. Los otros enemigos de la salud son los malos hábitos alimenticios.

Una tarde, almorzando en un restaurante con el Doctor Derek Prince, le pregunté por qué se cuidaba tanto en la alimentación, y me contestó: “Hace unos años, estando en un precioso restaurante, me vi caminando hacia un abismo y Dios me exhortó diciéndome: “Derek, si sigues comiendo de la manera como lo haces, estarás acortando tus días tal como le ha sucedido a muchos predicadores que han destruido sus cuerpos en estos lugares”. Desde aquel entonces me propuse dedicarme a estudiar más acerca de salud y esto me ha ayudado en la prolongación de mis días”.

Qué importante que usted hoy pueda mirarse en el espejo de la Palabra, permitirle al Espíritu Santo que haga “un chequeo de Su templo” y ver aquellas áreas de su cuerpo que ha descuidado. El Señor, a través de Santiago, expresó: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22). Debemos mirarnos en la Palabra y permitir que ella nos cambie para bien.

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21 AGOSTO · LA PALABRA: EL TIQUETE HACIA SU DESTINO

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