20 DE DICIEMBRE · UNA BUENA CONCIENCIA

Mi nombre es Jordi y durante un largo periodo de mi juventud, consumí todo tipo de drogas hasta quedar enganchado a ellas. Era tanta la soledad que sentía y la obstinación que mostré hacia quienes me quisieron ayudar, que acabé sumergido en una total esclavitud. Llegado al límite, decidí ingresar en un centro de rehabilitación con el deseo de abandonar mi adicción. Allí, a través de las enseñanzas y principios contenidos en la Biblia, conseguí recuperar los valores humanos perdidos. La gran mayoría de los chicos que me ayudaron, habían sido como yo, adictos a las drogas, pero lograron superar sus ataduras.

En aquella casa conseguí, con fe, esfuerzo y ayuda desinteresada por parte de otros jóvenes, alcanzar la paz, no solo con Dios, sino conmigo mismo y con mi familia. Posteriormente, pasé de ser un receptor de ayuda a ser un ayudador de otros que como yo, venían necesitados. Al abandonar el centro regresé de nuevo a mi ciudad. Fue un tiempo de adaptación pues era como un nuevo comienzo. Aunque el principio resultó duro y difícil, me ayudó mucho el hecho de integrarme en una iglesia. Allí encontré personas que se identificaron con mis luchas y me ayudaron de un modo desinteresado.

He podido experimentar al Dios de los milagros pues me sanó de una enfermedad aparentemente incurable, consecuencia de mi transitar por las drogas y rompió mis cadenas espirituales. Me concedió también una maravillosa mujer con la que hemos construido una hermosa familia. Hoy en día las drogas son solo un recuerdo lejano. Mi vida gira en torno a Jesús, y disfruto mi familia, iglesia y el trabajo que Dios me dio.

Formo parte del liderazgo de la iglesia y disfruto sirviendo a Dios y a la gente. Los milagros existen y me complace compartir con la gente que yo soy uno de ellos.

Testimonio Jordi – España

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