2 DE SEPTIEMBRE · DISCÍPULOS DE FE

En el país de España, un campesino decidió llevar a su hijo a la universidad. Al entrevistarse con el Decano, poniendo un sobre con dinero en su escritorio dijo: “Señor director, traigo a mi hijo para que lo eduque, pero le pido que él no tenga que quedarse mucho tiempo aquí, porque lo necesito en el campo”.

El Decano, hombre prudente en sus palabras y muy sabio, mirándole con simpatía le respondió: “Estimado señor, aquí podemos preparar a su hijo para lo que usted quiera; si desea que él sea una calabaza, pues en unos pocos meses puede regresar; pero si quiere que él sea una encima (un árbol de más de 10 metros) deberá quedarse en la universidad varios años. Todo depende de lo que usted quiera que llegue a ser su hijo”.

El campesino, comprendió lo que el Decano quiso decirle. Sacó otro sobre con más dinero y se lo entregó diciendo: – “Haga de mí hijo una encima. Deseo que llegue a ser algo grande en la vida”.

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