La vida de Rut es un claro ejemplo de fe, confianza y fidelidad. No se dejó desalentar por las circunstancias sino que confió en que Dios intervendría sobrenaturalmente y le daría la victoria. En Israel fue conocida por la determinación que tuvo de no dejar a su suegra. Cuando Booz estuvo frente a ella le dijo: “Jehová recompense tu obra”. En la vida de Rut se conjugaban la pureza, sencillez, fidelidad y optimismo. Ella pudo ver en Noemí lo que Orfa nunca vio; por ello prefirió regresar a sus costumbres paganas. Rut conoció al Dios de Israel a través de Noemí y no estaba dispuesta a dejarlo a Él ni tampoco a su suegra. Nuestras obras muestran la clase de fe que tenemos, (Santiago 2:17), y esto se convirtió en uno de sus mayores soportes.

Booz no imaginó que él mismo sería el instrumento en las manos de Dios para recompensar a Rut. De acuerdo con las leyes de los judíos, Booz, como pariente cercano de Noemí, era la persona indicada para redimir a Rut y casarse con ella. Aunque era muy joven ella lo aceptó pensando en levantar una descendencia para Dios y en dar a Noemí los nietos que trajeran consolación a su atribulado corazón.

Booz es un prototipo de Jesucristo, quien se convirtió en nuestro Redentor. Y nosotros somos como Rut, ya que, aprendemos a colocar nuestra mirada en Él. Jesús es el agente perfeccionador y consumador de nuestra fe quien nos ayuda a caminar sin mirar las circunstancias. Por causa de nuestro optimismo y nuestra fe logramos llamar la atención del Señor, quien extiende Sus alas para brindarnos amparo. Es entonces cuando Él dice: “No temas; junto a Mí siempre tendrás seguridad y Yo me encargaré de tu futuro”

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1 OCTUBRE · LA RECOMPENSA DE LA FIDELIDAD

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