El triunfo de Jesús en la cruz del calvario dio beneficio a toda la humanidad, nos dio la victoria ante nuestros enemigos, sin embargo, los beneficios de esta victoria son solo para aquellos que acepten vivir la vida en Cristo.

La muerte y la sepultura de nuestro Señor parece más una derrota para Dios y una victoria para el enemigo, pero fue precisamente lo opuesto. Su supuesta derrota realmente fue la mayor victoria que Jesús tuvo, una victoria más grande que sanar enfermos, expulsar demonios o levantar muertos, fue la victoria sobre la muerte, sobre la enfermedad, sobre la maldición, Él se levantó llevando la bandera del triunfo para todo aquel que crea.

El profeta Eliseo enfrentó diferentes enemigos que querían acabar con su vida, no obstante la ayuda Divina siempre estuvo con él. Su siervo, que no tenía la revelación, pudo contemplar las circunstancias de estar rodeados de enemigos que querían llevárselos presos. Aquel hombre estaba como muchos hijos de Dios en la actualidad, todos aquellos que luchan contra las circunstancias sin lograr tener la revelación del mundo espiritual.

El Profeta alentó al siervo y oro por él para que sus ojos fuesen abiertos, y de esta manera se diera cuenta que no estaban solos, que había un ejército celestial acompañándolos. Él le dijo: «No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”. (2 Reyes 6:16)

Cada creyente debe tener esa revelación espiritual, llegando al punto de comprender que tiene la compañía de un ejército celestial, de un equipo que lo llevará a obtener la victoria sobre el enemigo. Recuerde que una de las mayores promesas del Señor Jesús nos dio fue que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, por eso debemos creer que tenemos la mejor compañía.

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1 MARZO · UNA GRAN VICTORIA

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