19 DE NOVIEMBRE · EL PRIVILEGIO DE GANAR ALMAS

Los miembros de una iglesia, entrando en la sala de reunión, notaron extrañados que el pastor había colocado en la esfera un reloj las siguientes palabras, bien visibles para todos: “Ochenta y tres a cada minuto”. Unos cuantos de los hermanos, al final de la reunión le rogaron al pastor que por favor removiera ese letrero pues los hacía sentir incómodos y culpables.

Ellos habían comprendido bien lo que su líder les había procurado enseñar tantas veces inútilmente: Que a cada “Tic-Tac” del reloj ochenta y tres pecadores pasaban a la Eternidad, y la mayoría de ellos sin Cristo. Semejante hecho tenía que despertar en ellos un testimonio eficiente en favor de la salvación de otros. El resultado fue un gran avivamiento del evangelismo en la congregación.

Si alguien, confesando ser salvo por Cristo, no siente en su corazón la pérdida de tantos pecadores que van a la eternidad sin Dios y sin esperanza, bien hará en pegar tal leyenda en su propio reloj.

declaracion19nov verso19nov