El joven alegre visita una tienda de muebles. Al recorrer la tienda centra su atención en un librero perfecto para su sala de estar. Al acudir al vendedor para solicitarlo este le advierte que dicho mueble viene desarmado pero que la caja contiene las instrucciones de armado. El joven se dirige a su casa ansioso de estrenar su nueva adquisición, abre la caja e intenta armar su librero sin tener que leer las instrucciones. Después de varias horas de intentarlo, ya cansado y un poco frustrado, le da una mirada a las instrucciones; notó que era más sencillo de lo que imaginaba y tardó menos de una hora en terminarlo.

De la misma manera los seres humanos fuimos diseñados y creados por Dios. Nuestro manual de instrucciones es la Biblia. Si centráramos nuestra atención en lo que ella dice no desgastaríamos nuestras vidas viviendo como en un rompecabezas que no tiene sentido. Mal gastamos los mejores años de la vida tomando decisiones incorrectas, viviendo desenfocados y frustrados.

Muchas personas después de haber intentado vivir una vida alejados de Dios expresan: “¡Si pudiera retroceder el tiempo!” Se lamentan de no haber creído en la Biblia como su manual de vida y terminan juzgándose.

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón». Hebreos 4:12

La palabra nos corrige, confronta y nos lleva a desarrollar una vida productiva en el propósito de Dios. Es el único manual de vida que nos guía a culminar la buena carrera y no morir en el intento. Si la Biblia no ha sido su guía permanente este es el momento de renacer, de tomar una sabia decisión y hacer de ella su mejor aliado.

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18 MARZO · RENACIDOS POR LA PALABRA DE DIOS

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