Para que la Palabra dé el fruto eficaz, el creyente debe darle preeminencia en todas las áreas de su vida. El Apóstol Pablo, escribiendo a los colosenses, dijo: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16).

La Palabra es esclarecedora y trae luz: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105). Cuando uno está lleno de ella, se ilumina interiormente y se disipan las tinieblas que ciegan con inseguridades y temores.

El libro de Deuteronomio dice: “Estas palabras estarán sobre…” es decir, por encima de todo, “…y las repetirás a tus hijos…”, significa que vez tras vez debemos enseñárselas. Con los hijos es necesario poner mucho énfasis, recordarles lo que enseña la Palabra. No sienta temor de hablar la Palabra con ellos.

A veces, el tema central de conversación en familia son los capítulos o los personajes de las novelas, girando en torno a lo vano y lo trivial; pero nuestros diálogos se deben asentar e inspirar en la instrucción del Señor que encontramos en la Palabra, porque estaremos transmitiendo eternos principios mientras sostenemos una conversación significativa que les edifica.

Al escribir a los tesalonicenses, San Pablo dijo: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tesalonicenses 2:13).

La iglesia de Tesalónica no recibió la Palabra como “palabras de Pedro, o de Pablo, o de Juan”, sino como la Palabra de Dios que es viva y es verdad, que actúa poderosamente en los creyentes. Cuando la Palabra está sobre nosotros y vivimos saturados de ella, lo que hablamos con los demás es Su Palabra.

De igual manera, cuando alguien está lleno de amargura, habla amargura, quien está lleno de queja, sólo se queja, porque la gente expresa lo que guarda en su corazón.

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18 ABRIL · RECIBIENDO ALIENTO DE VIDA

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