18 DE AGOSTO · EL PROTECTOR

En 1990, cuando el predicador Max Lucado llegó a la congregación de Oak Hills, tuvo la oportunidad de visitar la iglesia Skyline en San Diego, California. El ministro, John Maxwell, lo invitó a hablar y el pastor Lucado aceptó la invitación a cambio de que le diera su mejor consejo para levantar una iglesia saludable. Él se lo ofreció de inmediato: “oración”. Le sugirió en específico que reclutara a 120 compañeros de oración que se comprometieran a orar diariamente por la iglesia, por él y su familia.

Tan pronto regresó a San Antonio, el pastor Max anunció el plan a la congregación. En un mes 120 personas se habían ofrecido para formar el equipo. Con mucha alegría, seis meses más tarde, le envió un informe al ministro Maxwell:

“- Hemos superado dos veces nuestro récord de asistencia a los servicios dominicales.

– Hemos concluido el año con el promedio más alto de asistencia dominical registrado.

– Hemos concluido el año con un gran excedente en nuestro presupuesto.

– Casi hemos duplicado nuestro personal y el cuerpo de ancianos.

– Hemos sido testigos de varias sanidades importantes.

– El antagonismo en la iglesia se encuentra en sus niveles más bajos, y la unidad ocupa los niveles más altos de todos los tiempos”.

¡Estaba maravillado! Sentían el viento de Dios en las velas de le iglesia y todo lo que hicieron fue afianzar su resolución de orar por otros. Cuando redoblamos nuestro compromiso de orar, Dios redobla su promesa de bendecir.

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