Al inicio de nuestro ministerio Dios nos dio esta misma palabra y es con la que nos hemos afirmado durante todos estos años. Esta palabra vino después de haber estado por nueve años pastoreando iglesias pequeñas, la más grande que había llegado a liderar había alcanzado el número de los ciento veinte miembros.

Luego que el Señor mudó mi corazón este verso iluminó tanto la vida de mi esposa como la mía, desde ese momento empezamos a concebir dentro de nuestro corazón que podíamos remontarnos hacia un ministerio de multitudes. De una manera tan clara, Dios me dijo: “Sueña con una iglesia muy grande por que los sueños son el lenguaje de mi Espíritu, porque la iglesia que tu pastorearas, será tan numerosa como las estrellas del cielo y como la arena del mar”.

En menos de dos meses de haber recibido esa palabra, nació la Misión Carismática Internacional, eso fue el 19 de Marzo de 1.983. en la sala de nuestra casa con ocho personas. Y uno de los primeros versículos que se convirtió en el lema de la Iglesia, fue: “Y haré de ti una nación, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás de bendición”. Tomamos este versículo, lo escribimos bien grande y lo pusimos como emblema en el salón donde nos congregábamos, y este sueño que empezó con nosotros, pasó luego a convertirse en el sueño de cada uno de los miembros de nuestra iglesia.

Aunque Dios le dio esta promesa a Abraham hace 4.000 años hoy tiene la misma vida. Él la creyó, y aunque no podía tener hijos, Dios le dio uno, lo bendijo y lo prosperó. Durante muchos años ese sueño fue tomando forma, creciendo para dar a luz y hacerse una realidad. De ser un ministerio sin visión pasamos a ser una iglesia que se atrevió a soñar.

Dios quiere enseñarnos a soñar, pues los sueños son el lenguaje del Espíritu. Sin sueños nos encontramos a la deriva, nos llenamos de dudas y perdemos nuestro horizonte. El Señor quiere que nos acerquemos confiados y aprendamos a vivir en Sus promesas, a llenar nuestra mente de Su Palabra y a ver el poder de los sueños.

Debe tener la plena convicción que Dios lo ha llamado a ser de bendición a cada persona que lo rodea. Quizás usted piensa que no conoce a muchas personas, quizás todavía no tiene discípulos, o ha invitado a muy pocos a la iglesia o a la célula, pero hoy Dios quiere multiplicarlo.

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17 SEPTIEMBRE · PERSEVERANDO EN LOS SUEÑOS

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