En la casa de Dios abunda Su Palabra. Además, Su casa es símbolo de protección, paz, armonía, comunicación, afecto, respeto, seguridad y firmeza, entre otras cosas. En la casa de Dios encontramos toda clase de provisiones que Él ha preparado para que ninguno de Sus hijos tenga
necesidades.

Dentro de Sus atrios hay toda clase de bienes y bondades, tanto materiales como espirituales y emocionales. Sólo tenemos que alcanzarlos a través de los brazos de la fe y seguir el consejo que el Señor dio a Josué: “…de día y de noche meditarás en él…porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8). David dijo: “Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado” (Salmos 16:6).

Es mejor estar dentro del territorio de la bendición que en el territorio donde abunda la maldición. Dios nos miró con ojos de misericordia y permitió que naciéramos a la fe, y esto fue lo que nos dio el derecho legal para permanecer dentro del territorio del pueblo de Dios.

Cuando adquirimos el edificio administrativo no teníamos dinero ni para pagar la renta. Al entrevistarme con el dueño le dije que no quería rentarlo sino comprarlo, mi esposa que estaba junto a mí me miró sorprendida pues yo hablaba como si tuviéramos todo el dinero del mundo. El dueño me dijo que sólo lo estaba arrendando, pero que si decidía venderlo sería el primero en tener la opción.

A los seis meses estábamos comprando el edificio. ¿Cómo? Sólo por fe, pues sin fe es imposible agradar a Dios. ¿Sabía usted que posee una gran heredad? Su vida de fe es tan poderosa que levantará un cerco de protección alrededor de su familia, su esposa, sus hijos, sus seres queridos su iglesia, etc. Cuando usted comienza a bendecir y cuidar lo que Dios le ha dado, Sus milagros se manifiestan a través de su vida.

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14 SEPTIEMBRE · EL DESTINO DE DIOS PARA USTED

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