14 DE NOVIEMBRE · TESTIGOS EFICACES

Cierto ministro había predicado un sermón muy impresionante acerca del trabajo de ganar almas.

Después de esto una mujer se le acercó y le dijo:

“Yo soy una pobre viuda, tengo varios niños, y tengo que trabajar tejiendo desde muy temprano. Por la mañana hasta muy de noche. ¿Qué tiempo me queda para ganar almas?”. El pastor la miró bondadosamente, y le dijo: “¿Quién le trae la leche?”.

Ella contestó: El lechero. El pastor le preguntó: “¿Quién le trae el pan?” Ella respondió: El panadero.

El pastor, sonriente, la miró y le dijo: Hermana, que Dios la ayude.

La mujer se fue a su casa, y como ya era de noche se acostó: Pero no pudo dormir ni olvidar las palabras de su pastor, y estuvo pensando en su deber de ganar almas.

La mañana siguiente se levantó más temprano que de costumbre, y no sacó la botella vacía. Cuando el lechero llegó y no vio dicha botella tocó en la puerta, salió la señora y con voz temblorosa le dijo al lechero:

-Escúcheme usted un momento por favor. Quiero hacerle una pregunta: ¿Alguna vez usted ha pensado a qué lugar irá cuando muera?

El lechero la miró con ansiosa mirada, y le dijo: -esta pregunta ha estado molestándome durante las dos últimas semanas.

La señora le dijo: -Entre usted, y le diré algo sobre este asunto. En ese lugar y en ese momento aquella señora condujo a su lechero a Cristo, y él lo aceptó como su Salvador. En el corto espacio de un año aquella señora ayudó a veintiséis personas a que aceptarán al Señor Jesús como su Salvador personal.

¿Qué está haciendo usted para alcanzar a otros con la luz de Jesús?

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