14 DE DICIEMBRE · CREADOS PARA GANAR A OTROS

Los cuatro Evangelios nos dicen bastante acerca de la pesca. Varios de los discípulos de Cristo fueron pescadores, pero en ninguna parte de la Biblia se dice que la pesca era deporte o recreo. Los pescadores en el tiempo de Cristo eran profesionales. La pesca era un medio de vida.
Cuando Jesús dijo “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19), no estaba hablando con deportistas que pescaban de vez en cuando, donde y cuando se les ocurría. Los “pescadores de hombres” deben tener, cuando menos, las siguientes características comunes a los profesionales:
Van a donde están los peces. No se sientan en sus casas o en los templos, esperando que los peces lleguen. Los buscan en donde ellos están.
Procuran pescar diligentemente. No es suficiente tener un buen equipo y creer que los peces se formarán fila para ser tomados. Un buen pescador de hombres no piensa que si vive una vida sana y moral los peces van a saltar a la barca en que él esta.
Toman en serio su trabajo. Pescan o pasan hambre.
Se dan cuenta de que hay que usar diversas técnicas para pescar las distintas clases de peces. Es necesario estar alerta a los mejores métodos.
Les gusta pescar. Se sienten mal cuando no tiene éxito. Jamás dicen: “No importa si no pesco con tal de que mantenga mi anzuelo en el agua”.
Saben que el trabajo tiene sus dificultades ya menudo se desalientan, pero perseveran.
Son conscientes de que el pescar no es sólo un deporte. No es optativo. Lo ordena el Jefe de los pescadores.
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