“Mejor son tus amores que el vino” (Cantares 1:3).

Ni el mejor vino se podrá comparar con la suavidad, consistencia, y calidad del Amor que solo tú puedes dar.

Ofrendaste tu vida por mí, renunciaste al confort de la casa de tus padres, cerraste tus oídos a las críticas, no te dejaste intimidar por las amenazas.

¡Oh, hermoso amor ausente de egoísmo! Que lo da todo sin esperar nada a cambio, amor fundamentado en la fe y recostado en la esperanza. Amor que como brisa divina, lograste envolverme en la candidez de tu fuerza. Amor que los ángeles admiran y que desean tener. Amor con sacrificio que llega a superar las virtudes del vino; amor expresado en acciones.

¡Oh, amor deleitoso! Que hace a los sabios hablar, a los salmistas cantar y a las doncellas danzar. Amor venido del cielo como un anticipo de la eternidad. Amor que corre el velo y nos revela las riquezas de la gloria celestial. Amor que logró seducir lo más selecto del ejército celestial para ponerse a tu disposición. Amor que los necios no conocen y lo remplazan por grotesca pasión.

“Amor inmensurable que fue comprimido en forma de mujer; pero no cualquier mujer, la más bella de todas, que jamás ha doblegado su cerviz ante la infamia o la vergüenza; amor cargado de bondad, que siente que si no lo da todo puede explotar.

Amor que al dar sus besos es como beber del elixir de la vida. Amor cuyas caricias es como estar envuelto del más glorioso amanecer. Amor que ha sido puesto a prueba y jamás ha cambiado, amor cuyo lema siempre ha sido la fidelidad. Amor que sólo fue reservado para una sola persona y me escogiste a mí, fui el afortunado.

Amor que ha estado presente en cada etapa de nuestras vidas. Amor que como guardián vigilante, me protegió y me cuidó en el momento de mi aflicción. Amor que se rehusó a dejarme partir de este mundo, porque no había culminado su misión. Amor cargado de sabiduría que trae provisión abundante. Amor que no sabe lo que es la tristeza ni la soledad.

Bendito sea tu amor, fundamentado en la verdad, edificado en la promesa divina, recubierto en la justicia, adornado en la ternura. Amor deleitoso cuyo fruto es reconfortante y vivificador para el alma. Amor que sabe como alegrar la vida, pues tienes al mejor maestro que es el Espíritu de gracia, amor que protejo como el tesoro más preciado.

Tu esposo que te ama.

Tomado del Libro “Dale color a tu vida” · Claudia Castellanos.

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13 NOVIEMBRE · AMOR DELEITOSO

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