13 DE NOVIEMBRE · TENIENDO EL SUEÑO DE DIOS

A los dos años de haber iniciado el ministerio, cuando aun éramos una iglesia que recién estaba naciendo, invitamos un domingo a un pastor amigo para que predicara. El Espíritu Santo fluyó a través de él trayendo una palabra profética, y el servicio giró en torno a la profecía, la cual era el sueño de Dios revelado a nuestras vidas. Era sobre lo que Dios haría con nuestra iglesia, cómo levantaría al liderazgo, cómo establecería la Visión y los grupos celulares, cómo crecería el ministerio, y cómo después de haber pasado un tiempo de prueba, los fieles serían levantados dentro del liderazgo.

En el año 1990, cuando Dios me permitió incursionar en el campo político, muchos no comprendieron lo importante que es para los cristianos entrar en ese campo y algunos se fueron de la iglesia. Después de esto, comenzamos a crecer en gran manera, el liderazgo fue consolidado con lazos de amistad y de apoyo, haciéndose más fuertes que antes. Cuando aprendemos a soportar juntos las dificultades, a llorar juntos en las pruebas, y también a reír juntos, el amor se hace más fuerte, el compañerismo se vuelve más sincero y la relación entre las personas, más transparente.

El sueño que tenemos como iglesia no es otro sino la continuación de lo que Jesús empezó, lo cual es conocido como la gran comisión, donde no solamente ganamos almas, sino también las consolidamos hasta que sean verdaderos discípulos de Cristo y puedan reproducirse también en otros.

Pastora Claudia Castellanos

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