13 DE MARZO · HALLAR GRACIA

El Dr. Derek Prince comenta acerca de una experiencia que le tocó vivir en África. Un día, alguien golpeó a la puerta de su casa, al abrir se encontró con una mujer la cual se veía bastante afligida, ella cargaba una bebita en sus brazos; levantó su mirada y dijo: “Hemos escuchado que usted adopta niños. ¿Podría adoptar mi hijita?”. Él respondió: “Mire, ya tenemos muchos hijos y hemos acordado no adoptar ni uno más. La mujer asintió su cabeza y dijo: “¿Será que puedo quedarme unos minutos a descasar para luego emprender el camino de regreso?”. “Por supuesto, descanse tranquila”. Pasada la media hora la mujer se levanta y se acerca al Dr. Prince para despedirse, y en ese instante la bebé que tenía en sus brazos lo mira y le extiende sus bracitos.

Este acto lo conmovió profundamente y cuando la señora estaba a punto de marcharse dijo: “Espere un momento, he cambiado de opinión…”; él tomó la actitud de la bebita como una señal de parte de Dios. Luego compartió que esta fue la hija que más grandes alegrías trajo a sus vidas, Dios le dio un amor especial por Israel, así como el Dr. Prince siempre lo ha tenido. Cualquiera que extienda sus brazos a nuestra Padre Dios, Él no le dará la espalda, sino que extenderá su misericordia.

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