En el año 1995, al visitar la iglesia del Dr. Cho en Corea, Dios me dio una visión. En ese momento solo había mil doscientas células en nuestra iglesia. En aquella visión, el Señor me mostró al Dr. Cho corriendo, vestido con indumentaria de atleta y con una antorcha en su mano; era como una carrera de relevos dentro de un gran estadio.

Llegó hasta donde yo estaba y me entregó la antorcha para que me levantara y continuara la carrera. De inmediato oí la voz del Espíritu Santo que decía: “Esa es la antorcha de la multiplicación. Tómala y corre con ella”. Esta visión llegó a mí en uno de los momentos cuando más la necesitaba. Ya de regreso a mi país, reuní al liderazgo y les compartí lo que Dios me había revelado. La fe del liderazgo fue tan fortalecida que fijamos una meta muy alta que implicaba necesariamente la intervención divina.

Propusimos pasar de mil doscientas células a cinco mil en seis meses. Aunque no lo logramos, quedamos muy satisfechos con los resultados, pues alcanzamos las cuatro mil células en la ciudad de Bogotá.

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12 MAYO · UNA IMAGEN PROCESADA

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