El mejor equipo del universo lo constituyen el Espíritu Santo y la Palabra, en el Espíritu está el poder y en la Palabra la autoridad. El Espíritu Santo inspira y alienta la Palabra para que tenga vida y pueda transformar todas las cosas. El Espíritu Santo es quien conoce lo íntimo de Dios, quien revela o da a conocer Su voluntad.

El Espíritu Santo no podría expresarse sin la ayuda de la Palabra. Ninguno de los dos puede actuar independientemente el uno del otro; ambos constituyen un poderoso ejemplo de unidad.

La Escritura declara: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten… por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud” (Colosenses 1:15·19).

Cuando el Señor dijo a los Apóstoles: “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” (Hechos 1:8a), se refería a que una vez que esto ocurriera, deberían usarlo para testificar acerca de Jesús. Se refería a que ese poder debe reflejarse también en el fruto ministerial, es decir, debe haber una pasión por ganar a los perdidos y para ello se necesita una profunda compasión que solo puede venir de Dios.

declaracion12julio

verso12julio

oremos16junio

12 JULIO · SU ESPÍRITU MORA EN MÍ

|

623 comentarios