En el Sermón de la Montaña, el Señor Jesús enseña que, al edificar una casa, se encuentran dos clases de personas: el sabio y el necio. El sabio busca un buen fundamento, pero el necio edifica sobre la arena. El fundamento tiene que ver con las piedras, lo sólido o lo firme; la arena representa lo débil, flexible e inestable. Estos dos elementos están disponibles para edificar tanto nuestras vidas, como nuestros ministerios.

Para edificar Su iglesia, Jesús tuvo que emplear el discernimiento de espíritus y también la fe para proyectar lo que ellos debían llegar a ser. Uno de los primeros discípulos que se acercó a Jesús fue Simón, cuyo nombre significa caña, dando a entender que era alguien débil e inconstante.

Entonces lo primero que hizo Jesús fue cambiarle el nombre por el de Cefas, o Pedro, que significa piedra o roca. Jesús no quería tener en Su equipo a alguien que fuera de doble ánimo, pues se necesitaban personas de carácter, firmes en sus decisiones, dado que la responsabilidad era demasiado grande.

Al principio del ministerio se enfocó en conquistar Su equipo de doce, aunque Él mantenía algún contacto con las multitudes, no las presionaba para que lo siguieran. Sabía que las personas tienden a ser inconstantes; un día bendicen y al otro están maldiciendo; un día aman y al otro odian; un día siguen y al otro abandonan. Jesús sabía que, si quería edificar una iglesia sólida y capaz de soportar las inclemencias del tiempo, debería hacerlo con rocas.

Por esto, cambió el nombre a Simón, dando a entender lo que Él haría con cada uno de los doce que conformaban Su equipo. El Señor decidió conformar un equipo que perdurara y que, cuando Él ya no estuviera, pudiera dar continuidad a Su obra. De esta manera, Jesús sentó un precedente, dio ejemplo para que luego pudiéramos hacer lo mismo con el propósito de llevar eficazmente el evangelio hasta lo último de la tierra.

Durante los tres años y medio que Jesús compartió con Sus discípulos, logró reproducir Su carácter en cada uno, haciendo que la visión de la redención no quedara solo en las personas de aquel entonces. La historia registra cómo cada uno de ellos puso todo su empeño para que la visión perdurara generación tras generación, hasta llenarlo todo con el evangelio de Jesucristo.

declaracion11abril

verso11abril

11 ABRIL · EDIFICANDO CON SABIDURÍA

|