11 SEPTIEMBRE · RECONCILIADOS CON DIOS

Recuerdo un hombre que me dijo que también era un “consejero espiritual”. Sin embargo, no creía que Jesucristo era el hijo de Dios, ni que la Biblia la Palabra de Dios. Yo no entendía cómo podía aconsejar este “consejero”. Le pregunté “¿Vienen a usted y después se van con el corazón quebrantado?” “Oh, no”, me aseguró, “yo simplemente los calmo”. Le mire a los ojos y le dije: “Señor, un hombre que está en un barco a punto de hundirse, necesita más que un tranquilizante. No lo calme. Se está hundiendo. Cuando Jesús se acerca alguien en un naufragio, no le arroja una pastilla de Valium y le dice: “Muere en paz”.

Sino que Él extiende Su mano horadada por los clavos, lo toma, lo alza y le dice: “Yo vivo y tú también vivirás”. Este es el evangelio de Jesucristo que debe ser predicado. Jesús es el salvador de nuestro mundo. Este mensaje es vida, paz y salud para el espiritual, el alma y el cuerpo.

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