11 DE AGOSTO · ESCOGIDOS Y BENDECIDOS

Una joven comenzó a asistir a las reuniones de nuestra iglesia en la ciudad de Bogotá en el año 2009, y ese mismo año decidió entregar su vida para servir a Dios. Poco tiempo antes de eso, el día que iba a matricularse a la universidad, le robaron el dinero de la matrícula (aproximadamente 1000 USD), que además había pedido prestado. Así que tuvo que asumir esa deuda, pero no pudo estudiar. Algunas personas que la conocían, se burlaban de ella por su decisión de seguir a Cristo con comentarios como: “Siga yendo a esa iglesia que ahí seguramente le van a pagar su deuda”.

Ella perseveró a pesar de todo y permaneció fiel en el lugar en el cual Dios la colocó, comenzó a ser parte del ministerio, se preparó y comenzó a dirigir una célula. En una de nuestras reuniones conoció a quien sería su esposo, y después de una linda amistad, comenzaron a hacer los preparativos de su boda. Durante ese tiempo ambos tenían dificultades financieras y parecía que no había manera de costearla, pero un día, una persona se acercó a ellos y les dijo que quería apoyarlos con una ofrenda de 3.500 USD para los gastos de la boda y siguió su camino.

Éste fue el primero de muchos milagros que ambos vieron y, gracias a la ayuda sobrenatural de Dios, pudieron tener la boda de sus sueños y comenzaron a formar una hermosa familia. Hoy, ella está terminando su carrera en una universidad mucho mejor que la que iba a entrar en el 2009, tiene un excelente trabajo, y continúa sirviendo en el ministerio de jóvenes junto a su esposo, y juntos disfrutan de la provisión sobrenatural de Dios en todas las áreas de sus vidas.

Pastora Claudia de Castellanos

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