10 DE AGOSTO · DISFRUTANDO DE LO QUE DIOS NOS DIO

Una interesante anécdota le ocurrió a Spurgeon cuando viajaba en un tren a un cierto lugar. Después de un rato de que el tren partió, Spurgeon súbitamente descubrió que había perdido su boleto; más aún, se dio cuenta que había salido de casa sin un centavo en su bolsillo. Un pasajero sentado a su lado, expresó su preocupación por su aprieto, pero Spurgeon simplemente le declaró: «voy viajando en los asuntos del Señor y estoy seguro que todo estará bien, que todo saldrá bien. He experimentado tantas intervenciones de la Divina Providencia, tanto en asuntos pequeños como en otros muy grandes, que siento que independientemente de lo que me suceda, voy a terminar cayendo a Sus pies agradecido.»

Cuando el tren llegó finalmente a su destino, el responsable de verificar los boletos entró al compartimiento en que se encontraba Spurgeon. Cuando el recolector miró a la persona que estaba junto a Spurgeon, hizo una venia mostrando evidencias de que se conocían. Entonces el acompañante de Spurgeon le dijo: ‹todo está bien›. El recolector inmediatamente dio la vuelta y salió, sin pedir los boletos.

En la providencia de Dios, resulta que el compañero de viaje de Spurgeon era el gerente del ferrocarril. Ambos, él y Spurgeon, consideraron el incidente como una prueba divina de la provisión y el cuidado de Dios para aquellos que confían en Él, tanto en los pequeños detalles como en los grandes asuntos de la vida.

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