1 DE SEPTIEMBRE · VOLVIENDO EL CORAZÓN DE LOS PADRES A LOS HIJOS

Después de la Segunda Guerra Mundial era muy difícil para las naciones de Europa desechar los prejuicios que se habían originado por causa de los sufrimientos que unas y otras habían tenido.

En una iglesia Bautista internacional, en Suiza, un joven cristiano dinamarqués estaba procurando adorar a Dios con los cristianos de otras naciones. En el momento en que se estaba leyendo la Escritura, este joven vio que un soldado alemán, del ejército de ocupación, entraba en la capilla. El cristiano dinamarqués se levantó inmediatamente y salió sin poder ocultar su disgusto. Pocos minutos después regresó, y continuó participando en el culto de adoración. En el momento oportuno, en la misma reunión, dio este testimonio:

“En el instante en que este soldado alemán entró en la capilla, sentí que mi corazón se llenaba de odio en contra de él; pensé en los sufrimientos que hemos tenido por causa de su pueblo, e inmediatamente decidí que no estaría yo en esta capilla con él. Al salir yo, con mi corazón lleno de odio, de repente pensé en el amor de Dios manifestado en la Cruz donde Cristo murió por mí… Ciertamente no puedo estar fuera de este culto… este hombre es mi hermano”.

declaracion1septiembre verso1septiembre