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Aunque parezca increíble, cada creyente en Jesucristo puede revertir su difícil situación financiera. A través de Moisés, el Señor enseñó que tanto la prosperidad como la ruina son el resultado de la manera como nos relacionemos con la Palabra de Dios. Aquel que la oye y la obedece, trae la bendición financiera a su vida; mas todo aquel que la oye y no la obedece, atrae la ruina. (Deuteronomio 28:1-3·15). Ver más…

Por los celos de Saúl, David tuvo que huir a la cueva de Adulam; “… y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres” (1 Samuel 22:1·2). Ver más…

Dios desea transformar su mente a través de Su Palabra. Descubra como puede cambiar su destino por el plan que Dios tiene para usted.

“Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre” (Jueces 6:15).

Aunque Gedeón estaba hablando con Dios, su mente continuaba mirando las circunstancias, y éstas, a su parecer, eran completamente adversas, pues el hecho de pertenecer a una de las familias más pobres de Israel no le daba ninguna garantía de alcanzar el éxito en su llamado; y a esto se le sumaba de que era el más insignificante de esa familia. Ver más…

Durante el tiempo del ministerio terrenal del Señor Jesús, que abarcó desde Su bautismo en agua hasta Su ascensión al cielo, un período de tres años y medio, nadie recibió el bautismo en el Espíritu Santo. Ver más…