9 DE AGOSTO · EL DELEITE DE ESPERAR EN DIOS

“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán” (Isaías 43:2 NTV). Esta fue la palabra que Dios le dio la Luz Adriana Betancourt la primera semana del año 2011. El 7 de enero su esposo Leonardo se hizo exámenes de chequeo en la vista y encontraron un tumor de 4.5 centímetros.

Fue hospitalizado de inmediato para una intervención quirúrgica, pero el neurocirujano decidió darle salida para que estuviera en casa y se despidiera de sus tres hijos, ya que era una operación riesgosa: podía perder la memoria, el habla, la vista, quedar parapléjico o morir. Leonardo no pudo dormir en esos días, lloraba porque quería ver crecer a sus hijas de 3 y 5 años y a su hijo de 9. Pudieron asistir a la convención en el mes de enero con ayuda de su líder y su fe fue levantada.

Programaron la cirugía para el 4 de febrero, día del cumpleaños de Luz y, aunque el tumor medía 8 centímetros para ese momento, todo salió bien. Días más tarde, Leonardo entró en coma y un edema empezó a crecer dentro y fuera de su cerebro. Lo intervinieron el 6 de febrero, pero él empeoraba.

Aferrada a las promesas que el Señor le había dado, Luz no autorizó la tercera operación, pues estaba convencida de la victoria. Milagrosamente Leonardo empezó a mejorar y hoy, después de 5 años, es totalmente sano.

Pastora Claudia de Castellanos

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