8 DE NOVIEMBRE · LA SUSTANCIA DE LA FE

Hace un par de años nos encontrábamos en Seúl, Corea, en una de las conferencias de Dr. Cho, quien nos invitó a conocer el edificio que se había terminado de construir no hacía mucho. Es una obra inteligente, con los mejores acabados y decorado con excelencia. Nos compartió cómo Dios había provisto para que fuera una realidad y que ya estuviera pago.

Mientras nos comentaba cómo la gracia y el favor de Dios estuvieron con él en la adquisición de ese hermoso lugar, entendí que todo había empezado con una experiencia que lo marcó en la vida de fe. Recordaba lo que él siempre ha compartido, que su gran desafío al inicio de su vida ministerial no era el tener un gran edificio, sino que su Jericó, lo que debía conquistar, eran una mesa, una silla y una bicicleta. Dios le dio la sustancia de estas cosas y las confesó dándolas ya por un hecho. Por causa de esa fe, Dios lo honró y le concedió todo lo que había pedido.

Al estar frente al edificio pude comprender que, cuando nacemos a la fe, podemos lograrlo todo. Cuando el ángel Gabriel se apareció a María, le dijo: “¡Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS! El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:31-35). La fe nació en su vida en ese instante.

El ángel dijo que ése era el momento de la concepción, ella entendió que la fe había llegado y no debía demorarse. La fe vino a María a través de la Palabra. La fe viene a nuestra vida a través de la Palabra de Dios, pues Él usa un verso o una frase de las Escrituras para que en ese momento podamos concebir y nacer a la fe.

Pastora Claudia Castellanos

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