3 DE ENERO · ATRÉVASE A CREER

El pastor César comentó en uno de sus libros su testimonio, unos ocho meses de haber conocido al Señor Jesucristo, llegó a una pequeña iglesia donde se congregaba, allí comenzó a orar a eso de las 5:30 de la mañana. En aquel momento perdió la noción del tiempo, no sabía cuanto había orado, pero al terminar se levantó y pudo ver que todo estaba oscuro, experimentó una extraña sensación.

Al mirar abajo, se llevó la sorpresa de no ver el piso, un abismo se había abierto bajo sus pies. Al observar mucho más abajo vio una multitud de demonios que se movían como serpientes en la oscuridad. Nada lo sostenía. Comprendió que la misma fuerza de gravedad que existe en el mundo visible, también existe en el mundo espiritual. Si no hay nada que le sostenga la tendencia sin lugar a duda será caer.

Entre la sorpresa y la angustia, escuchó una voz que le decía: “Si caes ahí, cualquiera de esos demonios te tomará y te llevará a un lugar mucho más profundo en el que quedarás hasta el día del juicio”. Cuando César escuchó eso, clamó desde lo profundo de su alma diciendo: “Señor Jesucristo, yo he creído en ti, ¡Ayúdame por favor!”. En ese instante sintió que una fuerza lo tomó de los brazos y empezó a subir velozmente, escuchando una voz como de trueno que le decía: “Todavía no es hora”. En ese momento los que le llevaban le soltaron.

Pudo volver al cuerpo temblando y bañado en sudor. No fue exactamente una experiencia de muerte, pero sí una revelación de Dios, de aquello que pasa después de ella.

Hoy doy gracias a Dios por aquella experiencia que le ayudó a mi esposo para poder soportar las pruebas de muerte que posteriormente tendría que enfrentar.

Pastora Claudia Rodríguez De Castellanos

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