30 DE AGOSTO · GUARDADOS Y BENDECIDOS

“En diciembre de 2010, mi hermana Aline sufrió un accidente a bordo de una motocicleta, que le generó una leve fractura en la cadera. Al pasar los días se empezó a sentir muy mal y su vientre se hinchó. Al llevarla de urgencias al hospital le diagnosticaron cálculos renales y la trataron con medicamentos. Sin embargo, tiempo después sus manos, sus pies, su rostro y todo su cuerpo empezó a hincharse.

Luego de realizarle varios exámenes los especialistas determinaron que Aline tenía perforado el intestino grueso debido al accidente y requería una cirugía de urgencia. Al momento del diagnóstico había un 98% de probabilidad de que muriera en menos de 24 horas, porque la infección se había regado por todo su cuerpo.

Cuando recibí la noticia, busqué un lugar de quietud y oré aplicando la sangre de Jesús y haciendo un intercambio del ADN de mi hermana por el ADN de Jesús. Después de 40 minutos de cirugía el cuerpo médico nos informó que la perforación había liberado un líquido contaminante en todo su cuerpo; pero que estaban sorprendidos porque de una manera inexplicable, los otros órganos habían creado una placa de protección para no dejarse contaminar, preservando la vida de mi hermana.

Esa noche Aline tuvo cuatro paros respiratorios y su corazón paró de latir por varios minutos. Estuvo en coma varios días y despertó el 16 de diciembre de 2010, día de su cumpleaños afirmando que Jesús la había salvado de la muerte”.

Testimonio Karem Vieira

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