24 DE SEPTIEMBRE · NACER DE DIOS

Un domingo en la noche, una mujer borracha entró en un templo y fue convertida. El pastor de la iglesia fue a visitar al esposo de la mujer al siguiente día y vio que era un mecánico muy inteligente; sin embargo, se dio cuenta de que se oponía las Sagradas Escrituras, al cristianismo, y que estaba muy apegado a las ideas del ateo Ingersol, las cuales le habían infundido un espíritu de enemistad hacia la Biblia. Estaba disgustado por causa de la conversión de su esposa y dijo que no tenía duda alguna de que ella muy pronto volvería a su vida anterior.

Pasaron seis meses, y una tarde, este mismo hombre lleno de gran perplejidad, vino a ver al ministro para consultarle acerca de su propia condición, y le dijo:

“He leído todos los libros que han estado a mi alcance sobre las evidencias del cristianismo y he podido resistir a sus argumentos; pero, en los últimos seis meses he tenido un libro abierto en mi hogar en la persona de mi esposa, que no puedo resistir ni refutar. He llegado a la conclusión de que yo estoy en el error, y que ha de haber algo santo y divino en la religión que puede tomar a una mujer borracha y convertirla en una santa que canta, amable, paciente, y piadosa como es ahora mi esposa”.

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