24 DE OCTUBRE · POR LA FE VENCEMOS AL MUNDO

Un joven salió al campo a meditar sobre la lucha que libraba todos los días contra las tentaciones de la vida. Al mediodía, sentado sobre una piedra en medio de la naturaleza, se puso a seguir el vuelo despreocupado de una mosca. De pronto la mosca bajó en picada hacia el suelo al divisar una telaraña que estaba entre la piedra y la tierra. En el momento de atravesar la telaraña, la mosca quedó atrapada. Comenzó a patalear, pero lejos de librarse mediante sus desesperados esfuerzos, sólo se enredó aún más.

Cuando la astuta araña sintió el movimiento de la tela, corrió hacia la mosca y empezó a cubrirla con su hebrita atrapadora. Pero cuando la araña se alejó, el joven fácilmente liberó a la mosca y ésta salió volando. ¡Cuántas personas no hay en este mundo que, al igual que la mosca, han quedado atrapadas en las telarañas del enemigo! Lo que todas estas telarañas tienen en común es que aprisionan a su víctima con tanta tenacidad que se le hace imposible librarse por sus propios esfuerzos.

A Dios gracias que, así como la mosca de la anécdota, no tenemos que luchar solos contra las tentaciones de esta vida. Cuando nuestro enemigo Satanás nos atrapa en su telaraña, Dios tiene poder para librarnos; para Él es tan fácil como lo fue para el joven librar a la mosca. Y Dios no sólo puede, sino que quiere hacerlo. Basta con que se lo pidamos, con las palabras mismas del Padrenuestro: “Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno” (Mateo 6:13). Cuando dejamos que Dios nos libre de la telaraña del pecado, salimos volando por la vía libre rumbo a cumplir Su propósito en nuestras vidas.

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