24 DE AGOSTO · LO QUE PREDICAMOS

En 1942 Jacob DeShazer piloteaba un bombardero B-25 en representación de Estados Unidos, en una operación de ataque a Japón llamada Doolittle. Tras bombardear la ciudad de Nagoya su aeronave intentó buscar refugio pero a falta de combustible toda la tripulación se vio obligada a saltar en paracaídas.

DeShazer y los sobrevivientes fueron capturados por los japoneses que los llevaron a Tokio y los sometieron a terribles torturas; unos murieron ejecutados o por inanición. Sin embargo, la condena para DeShazer fue cadena perpetua como prisionero de guerra, lo cual lo endureció y le generó un profundo odio hacia sus opresores. Durante su cautiverio, logró que uno de los guardias le prestara una copia del Nuevo Testamento por tres semanas, tiempo suficiente para que su vida cambiara para siempre. DeShazer encontró en la Palabra de Dios la sanidad para su corazón y el sentido de su vida en medio de su situación, inmediatamente su actitud hacia sus captores cambió. El 20 de agosto de 1945 DeShazer fue rescatado junto a otros soldados y recuperó su libertad.

Regresó a los Estados Unidos e ingresó a una universidad cristiana para ser misionero. Su objetivo era volver a Japón junto a su esposa, Florencia ahora para predicar el evangelio. DeShazer conoció al Capitán japonés Mitsuo Fuchida, que dirigió el ataque a Pearl Harbor y crearon una fuerte amistad. Fuchida también se convirtió en misionero y ambos regresaron a Nagoya, esta ocasión para llevar esperanza a muchos y construir una iglesia en la ciudad que un día había bombardeado.

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