Abraham es un ejemplo de aquel hombre que puso su mirada en la promesa que Dios le había dado. La situación que enfrentaba no era nada fácil, era un hombre de cien años, su mujer Sara tenía noventa; la costumbre femenina cesa alrededor de los cuarenta y cinco años de edad y Sara ya tenía noventa, por lo que le era imposible quedar embarazada. Abraham creyó en esperanza al mirar más allá de las circunstancias.

Cuando usted mira su circunstancia, ve lo negativo, ve que no se puede, que todo está difícil; pero cuando mira a través de la fe, usted sabe que en el diccionario divino no existe la palabra imposible. Todo es posible para Dios; todo es posible para el que cree.

Conocer a Jesús es asegurar nuestra esperanza, es poder ver el mañana de una manera clara, donde podemos experimentar todas las grandes bendiciones que Dios tiene para nosotros y a través de la fe las podremos traer al presente.

No sé porque situación o prueba esté pasando en este momento de su vida, pero de algo si estoy completamente seguro, y es que sí hoy se determina poner sus ojos en Jesús podrá experimentar el milagro que anhela recibir.

Recuerde que Jesús nos redimió de la maldición al dar su vida en la Cruz del Calvario. Esta es la oportunidad para que disfrute la paz, el amor y la presencia de Dios en su corazón.

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23 DICIEMBRE · UNA MIRADA QUE TRAE SALVACIÓN

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