21 DE SEPTIEMBRE · CONOCIENDO A DIOS COMO NUESTRO PADRE

Una tarde del año 1861, cuando el general Garibaldi regresaba al campamento, encontró a un pastor de Cerdeña lamentándose por la pérdida de una oveja de su rebaño. Garibaldi vino a su guardia y anunció su propósito de ayudar al pastor a buscar la oveja. Se formó una gran expedición, con linternas, y muchos oficiales de viejas campañas se dedicaron, llenos de celo, a buscar a la fugitiva. Pero no se halló la oveja y los soldados volvieron a sus lechos. A la mañana siguiente el asistente de Garibaldi le halló en cama profundamente dormido. Se sorprendió de esto, pues el general siempre se levantaba antes que nadie.

El asistente salió sin hacer ruido y volvió al cabo de media hora. Garibaldi todavía dormía. Después de otra espera, el asistente lo despertó. El general limpió sus ojos y el asistente los abrió con admiración cuando vio al famoso guerrero sacar de debajo de una manta la oveja perdida y, entregándosela, le ordenó devolverla al pastor. El general había vuelto a buscarla toda la noche, hasta que la halló. Así hace el Buen Pastor, que va en busca de sus ovejas perdidas hasta encontrarlas.

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