21 DE MARZO · UN NUEVO CORAZÓN

Un hombre soñó que repentinamente había muerto y había sido transportado al cielo. Estando en aquel mundo glorioso pensaba que estaba en él, porque lo merecía. De pronto alguien vino a verlo, lo llevó a las almenas, y comenzó el siguiente diálogo:

—Ven. Voy a mostrarte una cosa

—: Mira allá abajo. ¿Qué ves?

—Veo un mundo muy obscuro.

—Fíjate: a ver si lo conoces.

—Por supuesto; es el mundo de donde vine.

—¿Qué ves?

—Que los hombres allá están vendados, y muchos se dirigen a un precipicio.

—Bien: ¿Te quedarás aquí, a gozar del cielo, o volverás a la tierra con el objeto de dedicar un poco más de tiempo a hablarles a esos hombres acerca de este mundo? El hombre que tuvo este sueño era un predicador que había estado desalentado; y, al despertar, dijo: “Ya no quiero morir; sino trabajar.”

—Dwight L. Moody. Nuestro corazón puede ser transformado, si nos disponemos a servir a Dios.

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