21 DE ABRIL · LINAJE ESCOGIDO

Se dice que en cierta ocasión el Emperador Napoleón se encontraba delante de un grupo de soldados, cuando de repente su caballo se desbocó; entonces un soldado raso se lanzó hacia el caballo, y, cogiendo el freno, pudo pronto detenerlo. Se dice que Napoleón saludó al soldado y le dijo: «gracias, mi capitán». El soldado se sorprendió al oír a Napoleón decirle «capitán», pero inmediatamente pensó que se encontraba delante de Napoleón, y que si él quería, podía hacerlo capitán.

Así que, saludó a su Emperador y le preguntó: «¿De qué regimiento, mi Emperador?» El emperador le contestó: «De mi guardia personal». Aquel soldado raso se presentó como capitán ante el jefe de la guardia personal de Napoleón; el oficial, viéndolo con uniforme de soldado raso, le preguntó: «¿Capitán, por órdenes de quién? – «por órdenes de mi emperador, Napoleón I». En ese momento dejó de ser soldado raso y llegó a ser capitán. Si no hubiese tenido fe, hubiera dicho: «Mi Emperador me dice capitán, pero yo no soy más que un soldado raso. Por el susto que le dio el caballo, se equivocó y me dijo capitán», y se hubiera ido a tomar su lugar y habría permanecido soldado raso toda su vida. Todos nosotros por naturaleza somos «hijos de ira», hijos de desobediencia; pero Dios en Su infinito amor e infinita misericordia quiere hacernos Sus hijos.

En el evangelio de Juan 1:12: “Jesús nos dice: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Hoy por la fe puedes ser hecho hijo de Dios, pidiendo a Dios perdón de Sus pecados, aceptando a Cristo Jesús como Su Salvador personal, y dejando que el Espíritu Santo haga Su obra regeneradora en tu ser.