17 DE MARZO · EL CONSOLADOR

Adriana es una mujer de 28 años de edad quien se convirtió a los catorce años. Pero hubo un momento en su vida cuando se cansó de ser buena y dijo: quiero conocer mundo. Luego se fue a vivir con un joven que no era cristiano, cuando llevaban cuatro años y medio viviendo juntos, tuvo que hacerse unos exámenes de rigor por una prueba de embarazo y descubrieron que ella tenía sida. Esa noticia la dejó devastada, la relación que tenía con este joven se acabó. Volvió a la iglesia y escuchó la enseñanza del cambio del ADN, ésta se convirtió en su tabla de salvación.

Un día fue motivada a elevar una oración pidiendo que Dios que la sangre de Jesús absorbiera la sangre de ella y que se determinaría en ser fiel a Dios y a su palabra. A la siguiente cita para otros exámenes, cuando le entregaron los resultados, ella no los quiso leer, tenía miedo. La doctora que la atendió le dijo: ¿Ya viste el resultado? Y ella le dijo que no.

“¿Será que usted me lo puede leer?”. Le contestó: “Sí, no se encontró el virus en tu cuerpo”. Ella no salía de su asombro. Aquel día Dios le demostró que a pesar de sus errores, el Señor no la había desamparado, pues él se mantuvo a su lado como su fiel consolador.

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